Cosas que dicen sobre HR

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Javier Mora escribe en México “Tras las viñetas: breve panorámica de la historieta argentina actual

No estamos seguros de si habla bien o nos está destrozando, pero igual agradecemos porque somos muy educados. ¡Gracias, Javier!

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La realidad hecha Historieta

El proyecto de Historietas reales nace con una clara vocación por el juego escénico: parodiar las tramas existencialistas del cómic. Retroalimentación conceptual que dará pie a una desvirtualización de las experiencias ajenas más que de las propias. Y no es para menos. La Historieta mundial sufre un exceso de primeras personas narrativas, personalizadas en esta potsmoderna corriente de autor (no tan novedosa, dada la tradición de autores como Art Spiegelman o Carlos Giménez, por poner unos sucintos ejemplos), hoy en boga. Reflejar, puntillosamente, todos y cada uno de los vericuetos de nuestras acciones (a veces, incluso de las más nimias), se ha convertido en la razón de ser, de un gran número de artistas actuales (Satrapi, Trondheim, David B., Jessica Abel, Guy Deslile, Chester Brown, Joe Sacco, Julie Doucet, Flix, Craig Thompson… la lista resulta interminable), confundidos por una errada concepción de lo lírico, entendido como un monólogo de anécdotas personales. Todos y cada uno de estos autores asumen (sin razón aparente) su protagonismo, su relevancia sin parangón de cara al mundo que les rodea, y ahogan, con este lirismo de andar por casa, cualquier intento de ficción, aun cuando toman prestadas, de forma inconsciente, sus fórmulas textuales: engarzar recuerdos y semblanzas, uno tras otro, mediante estructuras diegéticas. Se superpone, así, en cada planteamiento, una individualidad latente que reduce la capacidad de interpretación de lo real, latente en todos, por un modelo testimonial sustentado en la aparente veracidad de quien estuvo en contacto directo con los hechos, de quien posee, por defecto, una perspectiva única e irrepetible frente al resto. Y si esto supone una perdida paulatina de intensidad narrativa, que más da. Lo importante es compartir la visión behaviorista de nuestras propias miserias; la de asumir -cruel paradoja- como “narrable”, cualquier vicisitud susceptible de ser “dramatizada”.

Craso error. Si el cómic, hasta el momento, no ha desarrollado plenamente su sustancia lírica, no ha sido por incapacidad alguna de su naturaleza como medio (dejemos de lado esa errada automutilación como mero género popular), si no por este uso (lamentablemente tenemos que hablar del conjunto en general, si bien con cuidado de que obras como Persépolis, Palestina, Blankets, no caigan en este saco roto), exagerado y excesivo de lo personal, incapaz de dilucidar sus verdaderas capacidades estéticas y simbólicas. Los autores no cuidan ni abren su mundo interior; es más, da la sensación de que hablan por hablar. El objeto lírico, se difumina y desvanece, así, ante la escasez cierta de sentimientos garantes de actitudes, aún enunciativas, con auténtico peso y calado.

Conscientes de ese peligro, los historietistas reales abandonan cualquier intento por erigir diarios desolazados, de plasmar testimonios desangelados, carentes de sustancia original. Estamos, sin duda, ante un compendio maestro de miradas interiores provocadoras, de vueltas de hoja apasionadas ante los estrechos márgenes de lo preestablecido. Lo exterior hecho migajas, deshilachado a través de un alma creadora, entusiasmada por descubrir sus recovecos. Como reza su propio slogan: “la realidad se vuelve viñetas”. Y nunca mejor dicho. No se plasma el mundo que les rodea, se reconvierte. Se destila a su imagen y semejanza. Las viñetas dejan de ser trasuntos testimoniales para erigirse en verdaderos conatos líricos, en muestras simbólicas de lo profundo. En puros resortes del pensamiento, alentados por sus características propias.

Por definición, la pluralidad se convierte en esencia y bandera de grupo. No se trata de ofrecer una óptica reduccionista, si no de dar todas las interpretaciones posibles para una comprensión estética plausible de la pareja realidad que nos rodea. Fluctuaciones variadas de un mismo espectro, de un campo social, rallando los límites impuestos por Bordieu, verdaderamente común. Ya sean pensamientos irreverentes (A. Mosquito; Ernan), herederas del underground; ya sean reflexiones intimistas (M. Aguirre; Reggiani y López), llenas de sensibilidad y sutileza; ya sean muestras abiertas y descarnadas (Agrimbau y Ginebra; Zalazar), a través de las voces de otros, expresiones intensas, agridulces de sueños y anhelos propios; este hermanamiento desfragmentado se teje de múltiples posibilidades, aderezados con aquellos elementos propios de la cultura contemporánea como la televisión, los viajes, la angustia urbana…, capaces de abordar, desde una presencia autobiográfica alejada de todo vano intento de megalomanía, las tribulaciones de toda una generación.

Mezcolanza de estilos creativos, de necesidades, que encontraran su caudal a través de un formato interactivo. El formato blog, se convierte así en la herramienta perfecta: participativo, en cuanto fondo y forma; forjador de un dinamismo constitutivo, connatural. El lenguaje secreto de la historieta queda así traducido a una interpretación digital abierta a infinitas puertas. Salvo casos aislados como El asco (obra cerrada y redonda más que de sobra desde su concepción a tenor del interés de los ya mencionados Agrimbau y Ginebra), Historietas Reales aporta un cúmulo, aparentemente infinito, de breves relatos destilados atendiendo al gusto del momento. No hay límites escénicos, ni cortapisas reductoras. De este modo, la ilusión de McCloud de “un lienzo sin límites” cobra parte de sentido: la linealidad queda atrás pero no es abandonada (el marco del papel es el sustento de las mismas), favoreciendo su lectura; la esencia del cómic permanece inerte en pos de la versatilidad reconocida de lo claro y conciso.

Quedan atrás las naturalezas muertas. El alarde simbólico responde a una intención, a un interés manifiesto por contar de modo creíble y verosímil unos sentimientos ciertos. Todo responde a un sentido. Nada queda dispuesto al azar. Nada resulta recurrente o traído al pairo por una digresión. Cada acción es medida en aras a la ya mencionada intensidad de facto. Tras la misma, el deseo por compartir, atendiendo a un esquema previo de fondo, destinado a sustentar el peso de la historia. Y es aquí donde cobra valor la propuesta de nuestros historietistas. La autenticidad brota no de la causalidad aparente si no de la intencionalidad consciente. El alma se pone de manifiesto pero a tenor de una pauta, a renglón seguido de un modelo que tipifique su trasfondo emocional. Que lo conduzca y oriente hacia un propósito concreto. Que lo haga, de esta manera, real. Perdurable.

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7 comentarios to “Cosas que dicen sobre HR”

  1. Crítico Criticón Says:

    Qué feo que es cuando el academicismo exacerbado oscurece cualquier indicio de fluidez o dinamismo.

    Más allá de que se agradece que alguien se dedique a hablar sobre HR, y más allá de que concuerde en un par de puntos, la nota de Mora me resultó insufrible. No por estar vacía de ideas interesantes, sino por lo fría, rimbombante y pretenciosa. Cuesta concentrarse en el contenido cuando la forma es tan infumable.

    Y de historietas no sé nada -aunque me gusta HR- aunque sí un poco de periodismo y de teoría sociológica. Entonces, aparte de lo ya remarcado, debo decir que ni Bourdieu se escribe “Bordieu”, ni don Pedro “impone” nada, mucho menos “límites en el campo social”.

    Al final, terminan sobrando periodistas ignorantes y poco interesados en lo no masivo, y cuando aparece gente informada y con curiosidad, está recubierta de un velo que, más que transmitir con transparencia ideas, información y sensaciones, consigue que la nota resulte una oportunidad de demostrar a toda costa conocimiento acumulado y una terminología que, más que aclarar, oscurece.

  2. Mosquito Says:

    Yo me quedé en “lirismo”.
    Coincido con el criticón. Decir que somos unos nabos autobiografistas pero con alguito más de onda era más fácil que enrularme en un texto hinchapelotas.

  3. Lau Says:

    No sé… mucho no entendí que digamos. No creo que haya sido escrito para ser entendido…
    Lo que se es que me encanta HR.
    Y que cuando dice: “…en muestras simbólicas de lo profundo. En puros resortes del pensamiento…”, casi, casi que se le escapa resortes simbólicos. Parece que en algo lo inspiró todo esto al muchacho.
    Saludos a los que hacen HR y gracias por la excelente companía!!!

  4. Mariángeles Says:

    Adhiero a lo que dice Crítico Criticón en cuanto a lo de “rimbombante”…yo le agregaría el término “hueco”…la crítica, si no es constructiva, no sirve para nada…en mi opinión, el artículo de este tal Mora es mucho gre gre para decir Gregorio… ¡Aguanten los Historietistas Reales!

    P.D: Esto del “derecho a réplica” es súper catártico…

  5. welshire Says:

    Yo les dije q si vinieran a La Plata los invitaría a la radio… pero claro, no dan pelota.

  6. joandemena Says:

    Welshire: yo no necesito ir a La Plata, porque vivo en La Plata, igual que ZAP y Exes: cuando quiera.

  7. malanoche Says:

    Mamita querida… un bodriazo encima mal hecho. ¿Por qué se vio en la necesidad de escribir como si fuera un teórico de la Escuela de Frankfurt?
    Tiene razón Lau, no fue escrito para ser entendido, sino como satisfacción y entrenimiento personal del autor. Hay una palabra más franca que describe ese tipo de ejercicio.

    Y de paso, qué carajo quiere decir “desolazados”?

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